Cada 1 de mayo, Otumba le hace fiesta a un animal que durante siglos cargó con el trabajo de la región. La Feria Nacional del Burro se celebra desde 1965 y en 2025 cumplió 60 años. Aquí te contamos de dónde viene, cómo creció y por qué sigue importando.
Para entender la feria hay que mirar el mapa. En tiempos de la Colonia, las mercancías que llegaban por Veracruz subían hacia la Ciudad de México a lomo de animal, y Otumba quedaba en ese camino.
El pueblo funcionaba como punto de relevo de burros: aquí los arrieros cambiaban o descansaban a sus animales antes de seguir el viaje. Por eso el burro no es un adorno en la historia de Otumba. Fue parte de su economía y de su vida diaria.
Entre la gente de aquí circula una anécdota de dos compadres: uno iba hasta Tulancingo a comprar burros y el otro le dijo que para qué tan lejos, si en Otumba había muchos y muy buenos. Es tradición oral, y así la ha recogido La Jornada; de ahí vendría el refrán "para burros, en Otumba". Lo que empezó como apodo, el pueblo lo convirtió en orgullo.
La feria nació de una reunión entre vecinos. Según El Universal, la impulsó un grupo de habitantes de Otumba entre quienes estaban Dolores Navarrete, conocida como "La China", y Nicolás, Felipe, Pedro y Odilón Contla.
Ese grupo se dio cuenta de lo que la historia ya decía: Otumba había sido lugar de intercambio comercial gracias al relevo de burros. Había que celebrarlo.
Los nombres de los fundadores varían un poco según quién cuente la historia, así que conviene tomarlos como el recuerdo de un grupo, no como una lista cerrada. La primera feria se hizo en 1965.
Porque es el Día del Trabajo. El burro trabaja el resto del año cargando y en el campo, así que ese día se le dedica a él. En Otumba, el 1 de mayo también se conoce como el Día del Burro.
La idea es sencilla y dice mucho del pueblo: si el trabajador se festeja, el burro, que también trabaja, merece su fiesta.
Lo que empezó como una celebración entre vecinos se volvió una feria de varios días. Hoy suele arrancar a fines de abril y culmina el 1 de mayo; las fechas exactas cambian cada año.
Con el tiempo, las competencias encontraron su lugar en el centro del pueblo: el Burródromo. Ahí se concentra lo principal del 1 de mayo.
Lo más esperado es el concurso de disfraces, donde los dueños visten a sus burros con ingenio y mucho trabajo. También hay carreras, polo en burro y el concurso de rebuznos.
El día grande incluye un desfile de carros alegóricos, y alrededor se arman pabellones de artesanías y comida, y una expo agropecuaria con productores de la zona.
La fama le llegó a principios de los setenta. En 1972 se estrenó Tonta, tonta, pero no tanto, la película de la India María que usó la feria de Otumba para su final, y el 1 de mayo de ese año la actriz María Elena Velasco vino a la feria. Hoy la feria atrae a miles de visitantes cada año.
La fiesta dura unos días, pero el burro necesita cuidado siempre. De esa idea nace Burrolandia, un santuario en Otumba dedicado a proteger y rescatar burros.
Es un proyecto de la familia Flores: la prensa nombra como fundador a Germán Flores, y el santuario presenta a Raúl Flores como cofundador. Según el propio santuario y La Jornada, nació en 2006; algunas notas dan otros años, como 1996 o 2016. Según La Jornada Estado de México, surgió después de ver que cada vez participaban menos animales en la feria.
Muchos de sus burros llegaron rescatados de maltrato o abandono en distintas partes del país. Ahí también aprendes de dónde viene el burro, por qué está disminuyendo y las historias de los que viven ahí. Se ha reportado como el único santuario de su tipo en Latinoamérica.
El santuario se sostiene sobre todo con donativos y visitas. Según su sitio oficial, abre todos los días de 9:00 a 18:00, y la entrada es un donativo de $100 por adulto y $80 por menor de 18 años; confírmalo antes de ir. Tu entrada ayuda a alimentar y atender a los animales.
La feria es una forma de decir quiénes somos. Recuerda que Otumba fue camino, relevo y comercio, y que el burro estuvo ahí todo el tiempo.
Para muchos visitantes, la Feria del Burro es la primera razón para venir. Ya aquí, conviene que conozcas también el ex convento, la Casa de los Virreyes y el resto de la historia del pueblo. Puedes empezar en Conoce Otumba.
Hay menos burros que antes. El burro dejó de ser necesario en muchas labores del campo y su población ha bajado de forma preocupante, según el fundador de Burrolandia. Las cifras nacionales varían mucho según quién cuente: la FAO calculaba unos 3.2 millones de burros en México hasta 2017, y el INEGI reporta alrededor de 500 mil en unidades de producción rural. Por eso la feria tiene sentido si también cuida al animal: que el burro sea el festejado y no el que carga con la fiesta.
Cuando vengas, disfruta los disfraces y las carreras, y trata a los burros con el respeto que se ganaron.
Si quieres venir a la próxima edición, revisa fechas y consejos en Planea tu visita.
Fuentes: El Universal; El Universal Edomex; La Jornada; La Jornada Estado de México; Semanario Mi Espacio; La Silla Rota; Milenio; Burrolandia México; Ciencia UNAM.