Si vienes a Otumba en julio, vas a oír hablar de la batalla. En una llanura cercana al pueblo, el 7 de julio de 1520, un ejército mexica enfrentó a Hernán Cortés y a sus aliados tlaxcaltecas, una semana después de la Noche Triste.
Aquí te contamos qué pasó, cómo lo recuerda cada lado y dónde puedes pararte hoy a pensarlo.
La noche del 30 de junio al 1 de julio de 1520, Cortés, sus soldados y sus aliados huyeron de México-Tenochtitlan. Al cruzar las calzadas y los canales perdieron hombres, caballos, artillería y buena parte del oro que llevaban. Los mexicas los habían echado de su ciudad.
Los sobrevivientes no podían cruzar el valle en línea recta hacia Tlaxcala. Guiados por los tlaxcaltecas, rodearon los lagos por el norte, con hambre, heridos y bajo ataques constantes. Así llegaron a los llanos de Otompan, "lugar de otomíes", tierra del pueblo otomí (hñähñu).
30 de junio–1 de julio: salida de Tenochtitlan y reagrupamiento en Popotla.
Primeros días de julio: Tlacopan (Tacuba), Cuautitlán, Tepotzotlán y rumbo a Zumpango, rodeando la zona de los lagos.
7 de julio: llanura de Temalcatitlán, cerca de Otumba.
8 de julio: llegada a territorio tlaxcalteca, en Hueyotlipan.
En la llanura de Temalcatitlán los esperaba el ejército mexica al mando del cihuacóatl Matlatzincátzin, uno de los cargos más altos de Tenochtitlan. Él llevaba el estandarte supremo del ejército.
Según las crónicas, los tlaxcaltecas le explicaron a Cortés que, en la guerra mesoamericana, si caía el jefe y su estandarte, la batalla se decidía. Cortés cargó con sus jinetes hacia donde estaba Matlatzincátzin y lo derribó. Un soldado, Juan de Salamanca, lo mató con su lanza y tomó su penacho y el estandarte de guerra.
Los relatos españoles dicen que, al ver el estandarte en manos enemigas, los guerreros mexicas se retiraron. Más tarde, el rey Carlos I le permitió a Salamanca poner ese penacho en su escudo de armas.
No hay un conteo exacto de los combatientes, y las cifras varían mucho según la fuente:
Españoles: entre unos 340 y 600 hombres, según el autor que consultes.
Tlaxcaltecas: desde menos de mil hasta unos 3 000 guerreros.
Mexicas: algunos cronistas del siglo XVI hablaron de 200 000; estimaciones modernas bajan esa cifra a unos 20 000.
Con los muertos pasa lo mismo: las fuentes hablan de decenas de españoles y de miles de mexicas, sin un número que todos acepten.
Los españoles no fueron perseguidos después de la batalla. Pasaron la noche en Apan y el 8 de julio entraron a tierras tlaxcaltecas. En Hueyotlipan los recibieron los señores Maxixcatzin y Xicohténcatl el Viejo.
En Tlaxcala descansaron, curaron heridas y se reorganizaron. De ahí salió la campaña que terminó con el sitio y la caída de Tenochtitlan en 1521.
En España, Otumba se recuerda como una de las grandes hazañas militares de su historia. De esa tradición viene también la leyenda de Santiago Apóstol apareciendo a caballo en la batalla, origen de la imagen de "Santiago mata indios".
Los historiadores mexicanos matizan. Un especialista del INAH Tlaxcala explica que Otumba es clave porque determinó la conquista, y que los mexicas pudieron acabar ahí con los españoles, pero se retiraron. También señala que cada bando entendía la guerra distinto: los españoles buscaban aniquilar al enemigo; los mexicas, capturar prisioneros.
Desde la UNAM hay quien va más lejos y plantea que Otumba no fue una sola batalla decisiva, sino el último de una larga serie de enfrentamientos durante la retirada.
Aquí la contamos también como historia de resistencia. Los guerreros que murieron en esta llanura defendían su ciudad y su gente, días después de haber expulsado a los invasores de Tenochtitlan. Por eso en Otumba se propuso recordar a Matlatzincátzin como "el héroe de Otumba".
El sitio se marca en La Mojonera, un montículo de piedra coronado por una cruz pintada de blanco, en los límites entre Otumba y Axapusco. Su inscripción dice: "En memoria de los guerreros caídos el 7 de julio de 1520". En el siglo XVI ya se había levantado una cruz en el lugar.
Cada 7 de julio se hacen ceremonias en el monumento para recordar la batalla. En 2020, por los 500 años y en plena pandemia, la conmemoración fue virtual. El programa cambia cada año; confírmalo en el pueblo antes de venir.
Si quieres ir, pregunta en la cabecera cómo llegar a La Mojonera y en qué estado está el camino. Ve con calma: es un lugar de memoria, no un parque. Revisa la ruta y el calendario en Planea tu visita.
La Batalla de Otumba explica por qué este municipio aparece en los libros de historia de México y de España. Pero también es un recordatorio de que la conquista no fue un paseo: hubo resistencia, y buena parte de ella se jugó en estos llanos.
Cuando camines por Otumba, piensa que estás en tierra otomí, sobre un campo donde se decidió mucho de lo que vino después. Para seguir con la historia del pueblo, del convento franciscano a la Feria del Burro, vuelve a Conoce Otumba.
Fuentes: Noticonquista (UNAM), Carlos Brokmann y Marco Antonio Cervera Obregón; INAH Tlaxcala vía agencia EFE (2020); Diario de Yucatán; Museo del Ejército de España; Wikipedia, "Batalla de Otumba".