Otumba cabe en unas cuantas cuadras, pero su historia es larga. Aquí vivió un señorío otomí, cerca de aquí se peleó una batalla que cambió la conquista, por aquí pasaban los virreyes, y de aquí salía el pulque en tren. Te la contamos época por época, con lo que dicen las fuentes y avisándote cuando no coinciden.
El nombre lo dice todo. En náhuatl, Otompan significa "lugar de otomíes", y el glifo del pueblo muestra a un personaje otomí sobre el signo de lugar. En el Códice Mendocino se reconoce por la pintura facial en forma de rejilla roja sobre amarillo. Hoy el municipio sigue usando ese glifo.
Las crónicas cuentan que los señores de Texcoco dieron tierras aquí a otomíes (hñähñu) que huían de la caída de Xaltocan. La fecha varía mucho según la fuente: unas la llevan al siglo XIII y otras a finales del siglo XIV.
Otompan fue un altépetl, una ciudad-estado, en la órbita de Texcoco y del Acolhuacan. No siempre fue un vecino dócil: en la guerra entre Texcoco y los tepanecas, a principios del siglo XV, el señor de Otompan se puso del lado de Tezozómoc. Más tarde Nezahualcóyotl reorganizó la región, y Otompan quedó como cabecera con pueblos sujetos como Oxtotipac, Ahuatepec y Axapusco.
La arqueología confirma que era un centro importante. En el Otumba de tiempos mexicas había talleres familiares de obsidiana, cerámica, lapidaria y fibra de maguey.
El 7 de julio de 1520, días después de la Noche Triste, un ejército mexica al mando del cihuacóatl Matlatzincátzin enfrentó a Hernán Cortés y a sus aliados tlaxcaltecas en la llanura de Temalcatitlán, cerca del pueblo. Cortés cargó contra el jefe y su estandarte; al caer, los mexicas se retiraron.
Las cifras de combatientes y muertos varían muchísimo según la fuente. En España se recuerda como una gran victoria; aquí también honramos a los guerreros que defendían su tierra. Hoy el sitio se marca en La Mojonera, un montículo con cruz blanca en el límite con Axapusco.
Después de la batalla, los pueblos de Otompan, Axapusco y Oxtotipac, entre otros, mandaron embajadores a Cortés para pedir perdón por haber peleado del lado mexica. Cortés se quedó con Otompan en encomienda: sus tributos iban para él.
Los franciscanos levantaron en el siglo XVI el convento de la Purísima Concepción, sobre una antigua plataforma prehispánica; la Enciclopedia de los Municipios da 1536 como fecha probable. En Oxtotipac construyeron el de San Nicolás de Bari.
Otumba quedó sobre el camino "carretero" entre México y Veracruz, que pasaba por Teotihuacan, Otumba y Apan. Por aquí iban mercancías, correos y funcionarios. Era también punto de relevo de burros para los arrieros.
Por ese camino llegaban los virreyes. Aquí, en muchos casos, el virrey saliente le entregaba el bastón de mando al que llegaba. Dormían en la casa que hoy conocemos como Casa de los Virreyes, que según el gobierno del estado sirvió para eso durante casi 300 años.
Fray Francisco de Tembleque dirigió la obra que le trajo agua al pueblo: un acueducto desde los manantiales del cerro del Tecajete, en Zempoala, Hidalgo. Las fechas de construcción van de 1553 a 1572, según la fuente. El agua terminaba en el aljibe del centro de Otumba.
A principios del siglo XIX, los Llanos de Apan eran tierra de haciendas pulqueras y de insurgencia. José Francisco Osorno encabezó la guerrilla de la región, y con él peleó Eugenio María Montaño, vecino de Otumba.
Montaño recibió en 1813 una comisión de Morelos. Murió ese mismo año, en julio, perseguido por los realistas cerca de Calpulalpan. Sobre el lugar exacto de su muerte y lo que hicieron con su cuerpo hay versiones que no coinciden. Hoy una calle del centro lleva su nombre.
Según la Enciclopedia de los Municipios, Otumba se erigió como municipio en 1821, el año en que se consumó la Independencia. En 1861 fue cabecera de distrito y recibió el título de villa. En 1875 la cabecera del distrito se trasladó a San Juan Teotihuacán.
El 26 de abril de 1877, el Congreso del Estado elevó Otumba a ciudad con el nombre de Otumba de Gómez Farías, en honor de Valentín Gómez Farías.
En 1859 nació aquí el pintor Gonzalo Carrasco, cuya casa es hoy la Casa Museo en la plaza.
En los Llanos de Apan, entre Otumba, Hidalgo y Tlaxcala, funcionaron más de 200 haciendas y ranchos pulqueros entre los siglos XVIII y XX. El maguey era el paisaje y el negocio.
El tren lo cambió todo. El Ferrocarril Mexicano tuvo estaciones en Otumba, Ometusco, Apan y Soltepec, y por sus vías el pulque llegaba fresco a las pulquerías de la Ciudad de México. La vieja estación de Otumba es hoy el Museo del Ferrocarril, con una sala dedicada al pulque.
La Revolución también pasó por la estación. El 7 de mayo de 1920, cuando Venustiano Carranza salía de la capital en tren rumbo a Veracruz, hubo un fuerte tiroteo en la estación de Otumba entre obregonistas y las tropas del general Francisco Murguía.
Después vino la lucha por la tierra. Un estudio académico sobre los hacendados de Otumba y Teotihuacán entre 1917 y 1930 muestra que los dueños de las haciendas se resistieron al reparto con amparos y alianzas con autoridades locales. Con el tiempo, la tierra se repartió en ejidos.
Entre los personajes de esos años, la Enciclopedia de los Municipios recuerda a Román Badillo como luchador agrarista. Y entre 1932 y 1941 fue párroco de Otumba Ángel María Garibay Kintana, que después sería uno de los grandes estudiosos del náhuatl.
El 1 de mayo de 1965 un grupo de vecinos organizó la primera Feria del Burro. La idea venía de lejos: si Otumba había sido relevo de burros en la ruta a Veracruz, el burro merecía su fiesta, y qué mejor que en el Día del Trabajo.
La feria creció y se volvió nacional. La India María le dio fama fuera del pueblo con Tonta, tonta, pero no tanto (1972), filmada en parte en Otumba y con las carreras de burros de la feria. En 1985 se inauguró la Casa de Cultura en la casa natal de Gonzalo Carrasco.
El 5 de julio de 2015, la UNESCO inscribió el Acueducto del Padre Tembleque en la lista del Patrimonio Mundial. Otumba es el destino de esa obra.
En junio de 2023, la Secretaría de Turismo nombró a Otumba Pueblo Mágico, junto con Jilotepec. Y el burro sigue teniendo casa: en Burrolandia se cuidan burros rescatados todo el año.
Según el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, en el municipio viven 36,331 personas. Es un pueblo que trabaja el campo y el comercio, y que guarda sus épocas a la vista: el glifo otomí, La Mojonera, el convento, la casa donde dormían los virreyes, la estación del tren y el Burródromo.
Si quieres profundizar, cada época tiene su propia historia en Conoce Otumba: la batalla de 1520, la Otumba virreinal, la Independencia, el pulque, Gonzalo Carrasco, la Feria del Burro y la India María.
Para recorrer todo esto a pie, arma tu visita en Planea tu visita. Si tienes documentos, fotos o historias de familia sobre el pasado de Otumba, escríbenos: nos ayudan a completar esta historia.
Fuentes: INAFED, Enciclopedia de los Municipios; Charlton y Nichols (World Archaeology); Dimensión Antropológica (INAH); Noticonquista (UNAM); Virginia Guedea (IIH-UNAM); Instituto Electoral del Estado de México; Secretaría de Asuntos Parlamentarios del Edomex; Gobierno del Estado de México; Revista Elementos (BUAP); Edgar Mendoza García (Redalyc); El Universal; Milenio; INEGI, Censo 2020.