A unos 7 kilómetros del centro de Otumba, en el pueblo de Oxtotipac, hay un convento franciscano del siglo XVI construido sobre el basamento de una pirámide prehispánica. Es tan pequeño que, si levantas el brazo, tocas las vigas del techo. Hoy lo resguarda el INAH y está abierto a visitas; confirma el horario antes de ir.
Oxtotipac viene del náhuatl oztotl, cueva, e icpac, encima: "sobre la cueva". El nombre no es metáfora. Bajo el pueblo hay cuevas que, según una crónica de México Desconocido, se extienden cientos de metros; algunas se usaron como paso y se les hicieron escaleras. Se ha relacionado su origen con la extracción de tezontle.
Antes de la llegada de los españoles, Oxtotipac era uno de los pueblos sujetos a Otompan, la cabecera que hoy es Otumba.
El templo y el convento se levantaron sobre el basamento de una pirámide prehispánica. Según México Desconocido, durante trabajos de restauración apareció una escultura que se identificó como una diosa de la maternidad, señal de que ahí hubo un centro ceremonial.
Hay también una leyenda: bajo los cimientos del templo estarían los restos de Xólotl y Nopaltzin, gobernantes chichimecas de los que descienden los señores de Texcoco. Es tradición oral, no un hallazgo arqueológico, y así hay que contarla.
El convento es franciscano. Lo confirman el INAH y el portal turístico del Estado de México, y lo firma el propio edificio: en el centro del claustro hay una fuente monolítica labrada con flores y con el cordón franciscano doble, símbolo de la orden.
Dependía del convento de la Purísima Concepción de Otumba. Los franciscanos habían llegado a la región hacia 1527. Sobre la fundación de Oxtotipac, las fechas varían según la fuente: el INAH da 1575, y la Enciclopedia de los Municipios habla de 1570 como fecha probable. La pila bautismal, labrada en una sola pieza de piedra, está fechada en 1570.
El claustro en miniatura. Dos niveles, escaleras angostas, puertas bajas por las que entras agachado. Ninguna foto transmite bien la escala; hay que caminarlo.
La fuente del claustro. Monolítica, con flores y el cordón franciscano doble.
La iglesia. Una sola nave con bóveda de cañón corrido sostenida por arcos de cantera. Conserva del siglo XVI el arco triunfal del presbiterio.
La capilla abierta y el bautisterio. Ahí está la pila bautismal de 1570.
La cruz atrial. De cantera labrada, de unos 4 metros, sobre un zócalo de casi 2. En la base hay relieves de la crucifixión y la túnica de Cristo.
En las habitaciones de la planta alta sobreviven pinturas en los muros. Según México Desconocido, en la sacristía se ve a San Nicolás con tres doncellas; en una habitación de esquina, a San Nicolás, San Francisco y San Sebastián con ángeles que sostienen los símbolos de la Pasión; y en la planta alta, un San Cristóbal firmado por Salvador Cayetano en 1791. El portal del Estado de México, por su parte, habla de grabados y pinturas de 1797.
También hay una sala con piezas de culto e imágenes de San Nicolás de Bari, patrono de la comunidad.
Oxtotipac es la versión íntima del patrimonio franciscano de Otumba. En la cabecera ves el convento grande, el que organizó la plaza; aquí ves cómo vivían unos cuantos frailes en un pueblo sujeto, encima de una pirámide y de una red de cuevas. Juntos cuentan la misma historia a dos escalas.
Distancia: unos 7 kilómetros.
Ruta: busca en tu app de mapas "Ex convento de Oxtotipac" y sal desde el quiosco de Otumba. Si vienes directo de la Ciudad de México, sobre la carretera federal México–Pirámides, en el kilómetro 45, hay una desviación hacia Oxtotipac.
Transporte público: pregunta en el centro de Otumba cómo llegar a Oxtotipac.
Dirección: Plaza de la Cultura 5, Oxtotipac, municipio de Otumba, según el INAH.
Horario: según el INAH, martes a domingo de 10:00 a 17:00; la ficha del Estado de México solo confirma de martes a viernes. Confírmalo antes de ir.
Costo: el INAH reporta $80 para visitantes nacionales, con entrada libre los domingos para mexicanos y para niños menores de 13, estudiantes, maestros y adultos mayores. Confirma la tarifa vigente.
Reglas: sin flash, sin alimentos y sin mascotas. Hay sanitarios y visitas guiadas.
Para comer: alrededor del templo hay puestos de barbacoa y antojitos; en temporada, escamoles y tunas.
Combínalo con el ex convento de la cabecera el mismo día. Para armar el recorrido, revisa cómo planear tu visita, y para el resto de los atractivos, vuelve a Conoce Otumba.
Fuentes: INAH; Secretaría de Cultura y Turismo del Estado de México; México Desconocido; Enciclopedia de los Municipios (INAFED); Gran Diccionario Náhuatl (UNAM); CIESAS; Visit México; Wikipedia.